El Parlamento Europeo aprobó el pasado 21 de enero su resolución anual sobre “derechos humanos y democracia en el mundo”, marcando un hito al reconocer explícitamente el término “cristianofobia” y denunciar la dimensión global de la persecución contra los cristianos.
La resolución TA-10-2026-0014 señala que el cristianismo continúa siendo la religión más perseguida del mundo y cita cifras que estiman en más de 380 millones las personas que sufren abusos o discriminación por causa de su fe. Con esta formulación, la Eurocámara introduce oficialmente en sus documentos una realidad que, según sus impulsores, había permanecido insuficientemente visibilizada en informes previos.
El apartado referido a la cristianofobia fue impulsado principalmente por eurodiputados del Partido Popular Europeo y de los Conservadores y Reformistas Europeos. Entre los promotores se encuentran Bert-Jan Ruissen y Davor Stier, quienes trabajaron en la inclusión de enmiendas específicas. También recibió respaldo del grupo Patriotas por Europa y de una parte significativa de Renew Europe. En contraste, sectores de la izquierda radical y parte de los Verdes expresaron reservas, al considerar que una mención específica podría generar una jerarquización entre víctimas de odio religioso.
Uno de los puntos centrales del texto es el artículo 83, que solicita que la lucha contra la cristianofobia cuente con los mismos recursos institucionales que la lucha contra el antisemitismo. El Parlamento insta a la Comisión Europea a designar con urgencia un coordinador dedicado a esta materia y advierte sobre lo que califica como una “asimetría institucional”.
La resolución también pone el foco en la situación de los cristianos en Oriente Medio, África y Asia, donde, según el documento, se registran persecuciones graves, desplazamientos forzados y restricciones a la libertad de conciencia. En este sentido, el Parlamento deja abierta la puerta a que la cuestión influya en las relaciones diplomáticas de la Unión Europea con determinados países.
La votación es interpretada por sus defensores como el fin de un tabú dentro de las instituciones europeas. Ahora, la atención se centra en la Comisión Europea y en si adoptará las recomendaciones del Parlamento, incorporando la protección de los cristianos como una prioridad en la agenda exterior de la Unión durante 2026.
El Parlamento Europeo reconoce por primera vez la “cristianofobia” y pide recursos equivalentes a la lucha contra el antisemitismo
En su resolución anual sobre derechos humanos, la Eurocámara incorporó explícitamente el término “cristianofobia” y denunció la magnitud de la persecución contra los cristianos en el mundo. El texto solicita a la Comisión Europea medidas concretas y un coordinador específico para abordar esta problemática.