La reciente escalada militar tras los ataques de Israel y Estados Unidos contra objetivos en Irán, y la posterior respuesta iraní, ha generado una profunda preocupación entre líderes evangélicos de Oriente Próximo, que describen el momento como especialmente doloroso e incierto para la región.
Desde ciudades como Jerusalén, Belén y Nazaret, diversas voces cristianas han expresado su inquietud por el aumento de la violencia y sus consecuencias sobre la población civil. El intercambio de misiles y bombardeos ha dejado víctimas y ha reavivado el temor a un conflicto de mayores proporciones en una zona marcada históricamente por la inestabilidad.
Zaza Lima, psicóloga y teóloga con amplia experiencia en misión entre pueblos árabes y en contextos de mayoría musulmana, se encontraba reunida con líderes cristianos de la región cuando comenzaron los ataques. En declaraciones a medios especializados, relató que el sentimiento compartido era de “dolor y trauma” ante la nueva espiral bélica.
“No tengo una voz para representar a todos hablo como amiga, como quien ama, ora y acompaña”, señaló Lima, quien actualmente cursa estudios en el Bethlehem Bible College. Su contacto cercano con cristianos palestinos, árabes israelíes y otros líderes evangélicos le ha permitido constatar el impacto emocional que la violencia está teniendo en comunidades diversas que conviven en contextos complejos.
Entre quienes se pronunciaron públicamente se encuentra el reverendo Jack Sara, presidente del Bethlehem Bible College y secretario general para Oriente Medio y Norte de África de la Alianza Evangélica Mundial. Nacido en la Ciudad Vieja de Jerusalén, Sara calificó la situación como “muy dura y extraña” y pidió oración por toda la región.
En un mensaje difundido tras los ataques, solicitó intercesión por contención, sabiduría para los líderes y protección para los civiles, subrayando que la violencia suele afectar de forma indiscriminada a inocentes. También animó a que la iglesia sea un testimonio fiel de la paz de Cristo en medio del tumulto.
A esta petición se sumó Azar Ajaj, profesor de Biblia y Misión en la Escuela de Estudios Interculturales del mismo centro académico, quien lamentó que el conflicto esté dejando familias desplazadas y una creciente sensación de inseguridad. “El miedo y la incertidumbre son fuertes, pero incluso en el corazón de la tormenta, la esperanza permanece”, expresó en redes sociales, invitando a orar por madres, niños y familias que han perdido a seres queridos o sus hogares.
Lima insistió en que, en este tipo de escenarios, quienes más sufren son los sectores vulnerables. “Muchos no pueden siquiera marcharse de las zonas donde empiezan a caer bombas”, afirmó, cuestionando la idea de que la guerra pueda considerarse una solución. “Siempre que se llega a una guerra es porque ha habido un fracaso”, añadió, en referencia a los límites de la diplomacia y el diálogo político.
Durante esos días también coincidieron líderes como Dina Katanacho, directora de la Arab Israeli Bible Society, y Rasha Saba, secretaria general de la Fellowship of Christian Students in Israel, ministerio que reúne a judíos mesiánicos, cristianos árabes y estudiantes internacionales. Su presencia conjunta refleja la diversidad de la iglesia en la región, atravesada por identidades nacionales, culturales y religiosas distintas, pero unida en la preocupación por la violencia.
Para estos referentes evangélicos, la espiral de acciones y represalias corre el riesgo de profundizar el sufrimiento y ampliar la fractura social. Sin desconocer la complejidad política del conflicto, coinciden en que el testimonio cristiano debe centrarse en la compasión, la reconciliación y la búsqueda activa de la paz.
“La guerra no nace del corazón de Dios”, concluyó Lima, reafirmando su convicción de que la iglesia está llamada a no perder de vista el mensaje de Cristo como príncipe de paz, especialmente en tiempos de crisis.
Líderes evangélicos claman por paz tras la escalada en Irán: “La guerra evidencia nuestro fracaso”
Referentes cristianos en Jerusalén y Belén llaman a la oración y a la reconciliación tras los ataques entre Israel, Estados Unidos e Irán. Alertan del impacto sobre civiles y piden que la Iglesia sea un testimonio de paz en medio del conflicto.