Voluntarias dan contención a bebés sin familia en hospital de Santiago: un plan que busca evitar el abandono emocional

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Voluntarias dan contención a bebés sin familia en hospital de Santiago: un plan que busca evitar el abandono emocional
Voluntarias dan contención a bebés sin familia en hospital de Santiago: un plan que busca evitar el abandono emocional

En el Hospital San Juan de Dios de Santiago, un programa piloto impulsa el acompañamiento diario a bebés que no reciben visitas. La iniciativa apunta a prevenir la carencia afectiva y promover un desarrollo saludable mientras esperan una resolución judicial o una familia definitiva.

En la unidad de Pediatría del Hospital San Juan de Dios de Santiago de Chile, varios bebés permanecen internados sin la presencia constante de una madre o un padre. Algunos fueron entregados en adopción, otros abandonados y, en ciertos casos, sus progenitores no están en condiciones de cuidarlos.

La situación no es aislada. Un reportaje publicado en 2025 estimó que, desde 2018, al menos 400 bebés quedaron bajo el cuidado de hospitales en Chile por abandono o procesos de adopción. A esto se suma la demora en las resoluciones de los tribunales de familia, lo que puede extender por meses o incluso años la estadía de los recién nacidos en centros de salud o residencias.

Frente a este escenario, la fundación Abrázame impulsa un plan piloto para acompañar diariamente a estos niños. La iniciativa, denominada Abrázame Más, busca prevenir la llamada carencia afectiva crónica, un cuadro que puede afectar el desarrollo físico, neurológico y emocional cuando el bebé no recibe contacto y atención personalizada durante sus primeros meses de vida.

El psiquiatra y psicoanalista Eduardo Jaar, impulsor del proyecto, sostiene que el recién nacido necesita contacto piel a piel y vínculos estables desde el inicio. Sin ese estímulo, advierte, aumenta la vulnerabilidad a enfermedades y a dificultades emocionales futuras.

El programa asigna dos voluntarias por cada bebé. Durante al menos los primeros tres meses deben visitarlo todos los días, por un mínimo de dos horas, para generar un lazo afectivo sólido. El compromiso es a largo plazo: acompañan al niño hasta que regrese con su familia de origen o sea integrado a una familia adoptiva o de acogida, un proceso que puede demorar hasta dos años.

Desde la fundación destacan que el impacto es visible. Con presencia constante, afecto y contención, los bebés muestran mejoras en su alimentación, en su respuesta al entorno y en su desarrollo general. Una experiencia que, según sus organizadores, demuestra que el contacto humano puede marcar una diferencia decisiva en los primeros años de vida.

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