Las elecciones legislativas que se celebrarán el próximo 8 de marzo de 2026 en Colombia definirán la composición del Congreso para el periodo 2026-2030, un escenario clave para el rumbo político del país en los próximos años. En este contexto, al menos 33 candidatos al Senado y a la Cámara de Representantes se identifican públicamente como evangélicos.
Según datos difundidos por la plataforma Voto Cristiano, diez de estos aspirantes cuentan con el aval del Partido Conservador, mientras que nueve compiten bajo el partido Salvación Nacional, que también respalda la candidatura presidencial de Abelardo de la Espriella. Otros seis candidatos pertenecen al Centro Democrático, el partido fundado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez. En general, estos aspirantes comparten posiciones críticas frente al aborto y la llamada ideología de género cuando consideran que se promueve desde el Estado.
Entre las candidaturas más visibles destaca la de Sara Castellanos, pastora de la iglesia Misión Carismática Internacional y aspirante al Senado por Salvación Nacional. Castellanos pertenece a una familia con una larga trayectoria en el liderazgo religioso y político del país. Sus padres, el pastor César Castellanos y la exsenadora Claudia de Castellanos, fundaron la Misión Carismática Internacional, una de las iglesias evangélicas más influyentes de Colombia, que ha mantenido representación en el Congreso durante gran parte de las últimas tres décadas.
En la recta final de la campaña, diversos candidatos han intensificado su presencia en templos evangélicos en diferentes ciudades del país. Durante cultos y reuniones religiosas, algunos participan en oraciones públicas o dirigen mensajes a los asistentes, una práctica que ha vuelto a abrir el debate sobre los límites entre la actividad religiosa y la política.
Uno de los casos más destacados es el del candidato presidencial Abelardo de la Espriella, quien visitó el templo de la Misión Carismática Internacional y afirmó que “la lucha no es solo política, sino también espiritual”. El aspirante ha señalado que hasta hace cinco años se identificaba como ateo, pero que posteriormente experimentó un proceso de conversión. También participó en actividades en la iglesia del pastor Miguel Arrázola, en Cartagena, quien expresó su respaldo a su candidatura.
Otros dirigentes políticos también han buscado acercarse a congregaciones evangélicas durante la campaña. El senador Jota Pe Hernández, del partido Alianza Verde, participó recientemente en un encuentro en la iglesia Centro Mundial de Avivamiento, en Bogotá, donde grabó un video que superó las 100.000 visualizaciones en redes sociales. En ese mismo templo también han realizado actividades proselitistas los candidatos Lorena Ríos y Ricardo Arias Macías, del partido Colombia Justa Libres.
De acuerdo con cifras de la Defensoría del Pueblo, el 78,6% de los colombianos se identifica como católico, mientras que los protestantes o evangélicos representan el 10,1% de la población. Un 7,8% afirma creer en Dios sin pertenecer a una religión específica, y un 1% corresponde a minorías como judíos, musulmanes o budistas. Las personas que se declaran agnósticas o ateas representan aproximadamente el 0,6% de la población.
El crecimiento del sector evangélico y su participación cada vez más visible en procesos electorales refleja un cambio en el panorama religioso y político del país, que continúa generando debate sobre el papel de las comunidades de fe en la vida pública.
Creciente presencia evangélica en la política colombiana: 33 candidatos compiten por un lugar en el Congreso
De cara a las elecciones legislativas del 8 de marzo en Colombia, al menos 33 candidatos al Senado y la Cámara de Representantes se identifican como evangélicos. Su participación refleja la creciente influencia de este sector religioso en la política nacional y reaviva el debate sobre la relación entre fe y poder público.